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Genus, premio y esperanzas

El Diario ABC, 26 de Noviembre de 2008logos

Por Rocío Lacave

SEVILLA. El Ministerio de Igualdad ha reconocido esta semana la labor de la fundación Genus en favor de los derechos de las víctimas de violencia doméstica.

 

Aunque lo cierto es que esta asociación no sólo presta su ayuda a estas mujeres. La presidenta de la misma, Cristina Pavón, la define como una fundación "de interés general y ámbito andaluz, que pretende la inserción socio-laboral de los colectivos más desfavorecidos, sobre todo de la mujer discapacitada y la que lo es a causa de violencia machista".

 

Para ello se llevan a cabo cuatro programas: microcréditos, que consiste en la concesión de pequeños créditos sin aval a emprendedores sin recursos; Cailu, Centro Andaluz de Integración Laboral Unificada, que nació con el doble objetivo de trabajar por y para dotar a la mujer discapacitada de una adecuada cualificación profesional que le permita alcanzar su independencia económica, aportando al mismo tiempo rentabilidad en un sentido amplio, tanto a clientes, inversores y la sociedad en general; Incorpora, desde donde se trabajar para facilitar la inserción al mercado laboral de personas que quieran contratarse por cuenta ajena; y Viviendas transitorias, mediante el cual se dispone de tres viviendas en régimen de alquiler donde alojar de forma transitoria a mujeres en riesgo de exclusión.

 

Estos programas nacen de acuerdos con, entre otros, la Consejería de Igualdad y Bienestar Social, La Caixa e incluso particulares.

 

Esta institución lleva funcionando diez años, por lo que, en palabras de Cristina Pavón, "esta distinción supone un importante aliento, ya que llevamos a cabo una lucha muy dura. Tanto cuando empezamos como ahora hay mucho desconocimiento acerca del maltrato a la mujer".

 

El denominador común de las mujeres que acuden a esta fundación en busca de ayuda es que han sufrido exclusión laboral o financiera. Suelen tener menores a su cargo, ya que se trata de madres solteras o separadas y muchas han padecido malos tratos físicos y psíquicos. En cuanto a la edad, «las hay desde muy jóvenes hasta pasados los sesenta», según aclaraba la presidenta de Genus, quien añadió que la sociedad y los medios de comunicación requieren formación sobre los malos tratos para poder prestar la ayuda necesaria.

 

"Es fundamental que los medios tengan la formación adecuada para poder contar lo que ocurre, así como retomar una serie de valores por parte de la sociedad que fomenten el respeto al derecho del otro a progresar", aseveró Cristina Pavón.