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"Las mujeres nos vemos siempre como rivales y por eso no somos solidarias"

Diario ABC, del 13 de Diciembre de 2007

Por Clara Guzmán logos

No se lo pensó dos veces cuando la Fundación Genus de Sevilla, asidero vital de la mujer maltratada, le ofreció ser la voz de este concierto benéfico, que cuenta con una fila cero. En el escenario de la sala Chicarreros de Cajasol, Isabel Fayos cantará catorce canciones, arropada por la orquesta «Tanto monta», integrada por siete músicos y dos coros. En su ánimo, la ilusión de cumplir el objetivo: recaudar los fondos necesarios para que las mujeres acogidas a los distintos programas de la fundación mejoren su calidad de vida, recuperen la dignidad perdida y se integren de nuevo en la sociedad.

-¿Qué canción que no fuera suya le cantaría a una mujer maltratada?

-«María la portuguesa», una canción bellísima de Carlos Cano, que trata precisamente de una mujer que sufre por amor y que he incluido en mi repertorio del viernes. Con eso quiero rendir un pequeño homenaje a este cantautor andaluz que supo llevar el nombre de nuestra tierra por todo el mundo.

-Si se calla el cantor, ¿calla la vida?

-Si se calla el cantor, calla una parte de la vida muy importante. A lo largo de la historia se ha dicho cantando lo que no se podía decir hablando; es decir, se han reivindicado cosas que han colado porque iban vestidas de música.

-¿Tiene poder la palabra o es necesario pasar a la acción?

-Tiene poder la palabra y la acción. La palabra sola sin que se pase a la acción es teoría.

-¿A quién hay que concienciar para que se acabe esta lacra del maltrato?

-Estamos padeciendo la secuela de una mala educación. Algunos hombres porque no renuncian a su poder y las mujeres porque no renuncian a su sumisión y no se acostumbran a andar solas por la vida. Las muertes por violencia de género se producen cuando ellas deciden dejar la relación, separarse. Esta lacra desaparecerá cuando la persona quiera a quien le dé la gana, sin que su vida corra peligro.

-¿Conoce algún caso cercano de mujer maltratada?

-Sí, cuando la mujer no podía ni hablar. En mi barrio, Triana, aguantaban con resignación las palizas de sus maridos cuando llegaban borrachos a casa. Por eso creo que a las mujeres que levantan la voz contra el maltrato hay que darles una cobertura más estrecha.

-¿Y alguno de hombre maltratado?

-Sí, pero es distinta su humillación. No es capaz de manifestarlo porque su rol de poder se lo impide y quizá por esa razón viva el maltrato en soledad.

-¿Ha compuesto alguna canción para este concierto?

- He compuesto «Que corran las voces», un villancico que voy a cantar con mis hijos Julio y José María, pero también una canción que habla sobre el maltrato. Es un canto a la esperanza, porque me niego a describir lo que ya todos conocemos. También cantaré «Fabricando estrellas», una canción que la Fundación Genus ha adoptado como su himno. La letra dice: «No quiero más pena, ni quiero más llanto/ viviré lo bueno que me está pasando/ que todas las cosas tienen su por qué/ y no me entretengas, nos vemos después...»

-¿Son las trianeras mujeres de carácter?

-Mucho. En este barrio, ahora tan de moda, se ha pasado mucho. Es un barrio muy humano y solidario, donde yo he visto hacer grandes obras de caridad en épocas de penuria. Soy trianera, pero me siento también sevillana, macarena; no creo que exista esa rivalidad de la que tanto se habla.

-¿Somos las mujeres solidarias con las mujeres?

-En absoluto. Cuando se da el caso de que un hombre se va con otra, la culpa es de esa otra, un dictamen hecho por mujeres, que la juzgan incluso con palabras gruesas. Nos vemos siempre como rivales, rivalidad que llega a la vida profesional. Una cuestión que hay que denunciar, porque yo, por ejemplo, no quiero parecerme a un hombre, sino que me valoren como a un hombre.