Sevilla, 7 de Abril de 2011
El repaso de la prensa diaria esta mañana ha causado en Fundación Genus una auténtica conmoción, tras la lectura en el diario El Mundo del artículo de opinión de Salvador Sostres titulado 'Un chico normal'. El provocador periodista –recordarán los desafortunados comentarios sexistas y racistas que hizo en un programa de Telemadrid- exponía en su columna, en la que abordaba la trágica muerte de una joven mujer embarazada a manos de su pareja, lo siguiente: "Porque un chico normal de 21 años que está enamorado de su novia embarazada, es normal que pierda el corazón y la cabeza, el sentido y el mundo de vista, si un día llega a casa y su chica le dice que le va a dejar y que además el bebé que espera no es suyo".
Continuaba afirmando que no justificaba el asesinato ni cualquier forma de maltrato, pero que se reconocía "en el dolor del chico, en su hundimiento, en su caída al fondo de sí mismo oyendo las explicaciones de su novia. Me reconozco en su desesperación, muy normal y nada monstruosa: en su herida, en su desgarro". ¿Se necesitan más pruebas que esta misma afirmación, hecha de su puño y letra, para corroborar la postura irresponsable de este señor? ¿Cómo puede alguien sentir más empatía con el verdugo que con la víctima? ¿Qué principios fundamentan la justificación, porque realmente eso es lo que hace en todo el texto, del asesinato de otra persona catalogándolo como "reacción" de un chico normal "disparado al centro de su querer… sometido a una violencia brutal…"? ¿A quién corresponde la tarea de evitar que un periódico con una tirada de más de 400.000 ejemplares y miles de lectores sirva de tribuna para una persona que hace ostentación pública de su falta de respeto hacia la mujer y la igualdad?

Tales desafueros no podían quedar sin contestación por nuestra parte. Nuestra Fundación, que desde hace muchísimos años trabaja sin descanso para lograr la integración social y laboral de mujeres víctimas de violencia de género, no puede permanecer callada ante este atropello a la dignidad de las personas. Cada día vemos atravesar las puertas de nuestras oficinas a mujeres que han sido sistemáticamente vapuleadas, anuladas y destruidas. Mujeres que empiezan a ver la luz alejándose de sus agresores y comenzando una nueva existencia. Mujeres que, pese haber estado al borde de la muerte, padecer discapacidad a causa de los malos tratos y tener en sus cuerpos impresas cicatrices que jamás desaparecerán, miran al futuro con esperanza gracias al apoyo de cientos de personas, no, miles y millones, que con su rechazo y condena a la violencia de género les ayudaron a tomar la decisión de abandonar a los tiranos que las controlaban. Un respaldo que se vio refrendado y reforzado con la aprobación de la Ley Orgánica 1/2004 de Violencia de Género, que en su artículo 14 señala: "La difusión de informaciones relativas a la violencia sobre la mujer garantizará, con la correspondiente objetividad informativa, la defensa de los derechos humanos, la libertad y dignidad de las mujeres víctimas de violencia y de sus hijos."
Como ha quedado demostrado en estas líneas, el artículo de Sostres atenta directamente a la dignidad y derechos de una persona que ha sido asesinada por tomar una decisión, por elegir poner fin a la relación que mantenía con otra persona. ¿Tan poco hemos avanzado en el respeto y la consideración hacia las víctimas?
Podemos asegurar, afortunadamente, que se ha progresado mucho en este sentido, y que la opinión y razonamiento de este señor no son compartidos por la mayor parte de ciudadanos y ciudadanas españoles. De ahí la indignación que ha recorrido las redes sociales esta mañana. De ahí los miles de tweets (comentarios realizados por los usuarios de Twitter) que han condenado su apología de la violencia. De ahí esta contestación. De ahí las miles de voces que, desde los más diferentes foros, han respondido al unísono contra esta nueva agresión a las víctimas.
Cristina Pavón Caballero
Presidenta de Fundación Genus